
Por tercer día consecutivo, la Basílica de San Pedro se convirtió en el epicentro de un masivo adiós al papa Francisco. Desde el miércoles, cuando se abrió la capilla ardiente, se estima que unas 250.000 personas han desfilado para despedirse del sumo pontífice. La afluencia fue tal que las autoridades eclesiásticas extendieron los horarios de acceso para permitir que la mayor cantidad de fieles posible rindieran homenaje al féretro del Papa, quien falleció el lunes a los 88 años tras una breve hospitalización por neumonía.
Mientras el Vaticano y las autoridades italianas ultiman los detalles para el funeral, se confirma que el primer papa latinoamericano de la historia será sepultado el sábado en la basílica de Santa María la Mayor, uno de sus lugares predilectos en Roma.
La Plaza de San Pedro será el escenario de la ceremonia fúnebre, donde se espera la presencia de una notable congregación de líderes mundiales. Se anticipa la asistencia de al menos 50 jefes de Estado, 10 monarcas y más de 130 delegaciones internacionales. Entre las figuras confirmadas se encuentran el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; su homólogo de Ucrania, Volodímir Zelensky; el presidente de Argentina, Javier Milei; y el príncipe Guillermo del Reino Unido.
Las autoridades italianas prevén la llegada de “varios cientos de miles” de personas a Roma, en un fin de semana que además coincide con un feriado nacional, lo que intensifica las medidas de seguridad y logística.

Roma se blindó este sábado con un gigantesco operativo de seguridad para recibir a las 164 delegaciones oficiales y cerca de 50 jefes de Estado y de Gobierno. Numerosas calles del centro de la ciudad permanecen cerradas al tránsito para facilitar el paso del cortejo fúnebre. El dispositivo de seguridad moviliza a 4.000 agentes del orden y otros 4.000 voluntarios de la Protección Civil, desplegados estratégicamente en los alrededores del Vaticano y puntos clave de la capital italiana. Las fuerzas de defensa operan sistemas antidrones, cazas Eurofighter patrullan el cielo y un destructor de la Marina Militar Italiana vigila las costas.
Miles de latinoamericanos residentes en Roma se sumaron a las despedidas, haciendo largas filas para agradecer el compromiso del Papa con los migrantes. Provenientes de países como Colombia, Honduras, México, Guatemala y Venezuela, compartieron cánticos religiosos y rezos, prolongando su homenaje durante horas. Sacerdotes de congregaciones scalabrinianas destacaron la cercanía de Francisco con los "pobres marginalizados, entre ellos los migrantes".
La capilla ardiente concluyó este viernes a las 19:00 hora local, dando paso a la ceremonia de cierre del féretro. Presidida por el cardenal Camerlengo, el rito incluyó la colocación de un velo de seda blanca sobre el rostro del Papa, un signo de su tránsito a la dimensión espiritual. Se depositó en el ataúd un documento con el relato de su vida y el sello del cardenal. Durante la noche, se mantuvo una presencia de oración y vigilia ante el cuerpo del Pontífice.
La noticia también resalta el impacto global del papa Francisco. En Haití, la iglesia de Saint Pierre en Pétionville acogió una misa en su memoria, donde el arzobispo de Puerto Príncipe lo definió como "uno de los mejores amigos de Haití". Se destacó su impulso a la renovación de la Iglesia y su solidaridad con los más pobres. El obispo de Les Cayes, Chibly Langlois, primer cardenal haitiano nombrado por Francisco, participará en el próximo cónclave.
En Ucrania, el obispo Kenneth Nowakowski recordó el constante apoyo del Papa al país, calificando el conflicto como "guerra" desde sus inicios y abogando por la paz. La Iglesia cubana también despidió al pontífice con una misa multitudinaria en La Habana, recordándolo como una figura clave en la reconciliación diplomática.
El féretro del papa Francisco recorrerá seis kilómetros del corazón de Roma en un trayecto simbólico hacia la basílica de Santa María la Mayor. Se utilizará un vehículo especial para que el féretro sea visible por los fieles. La ruta, que sigue parcialmente la antigua Via Papalis, pasará por lugares emblemáticos como el Coliseo romano. Tras el funeral, los cardenales rezarán en la tumba del pontífice.
Se preparan los últimos detalles en la tumba de Santa María la Mayor, donde se evalúa una intervención discreta para mejorar la visibilidad de la inscripción "Franciscus" en la losa de mármol, siguiendo el estilo austero solicitado por el pontífice en su testamento. Un grupo diverso de personas, incluyendo indigentes y presos con permiso de salida, esperará los restos mortales con rosas blancas.
La asistencia de líderes mundiales subraya la relevancia del pontificado de Francisco. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a Roma para asistir a los funerales, marcando su primer viaje internacional desde su regreso al poder. Otros dignatarios como el presidente de la India, Droupadi Murmu, el canciller de Japón, Takeshi Iwaya, y el exvicepresidente de Taiwán, Chen Chien-jen, también confirmaron su presencia.
El embajador de Israel ante la Santa Sede, Yaron Sideman, destacó el "gran respeto" de su país, a pesar de que el funeral coincide con un día sagrado para el judaísmo. El ex presidente de Estados Unidos, Joe Biden, también asistirá al funeral en carácter privado.
La ONU arriará sus banderas a media asta en señal de respeto, y su secretario general, António Guterres, estará presente en la ceremonia.
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