
Durante años, el brutal asesinato de Nora Dalmasso se convirtió en un símbolo de impunidad en Argentina. La causa, que prescribía tras 15 años sin un culpable identificado, parecía destinada a quedar en el olvido. Sin embargo, un nuevo equipo de peritos reabrió el expediente, revisó las pruebas y, en un lapso de meses, señaló a un presunto responsable. Ahora, la justicia deberá dirimir si es posible llevar a juicio a este individuo, a pesar de que se acercan dos décadas del trágico suceso.
El fiscal Pablo Jávega, quien tomó las riendas del caso a fines de 2022, ha reavivado la esperanza de la familia Macarrón. Su objetivo es claro: llevar al sospechoso a un debate oral para que responda por sus actos. "La expectativa está en ir a juicio", afirmó Jávega en una entrevista exclusiva, ratificando su compromiso con el caso que conmocionó a la sociedad el 26 de noviembre de 2006, cuando Nora fue encontrada sin vida en su residencia del barrio Villa Golf, en Río Cuarto.
Para Jávega, el autor del abuso y asesinato de Dalmasso es Roberto Bárzola, un parquetista que trabajó en la vivienda de la víctima días antes de su muerte. Las evidencias que lo incriminan son voluminosas, abarcando unas 200 páginas del expediente. Lo más sorprendente y frustrante para los familiares es que gran parte de estas pruebas estuvieron disponibles desde el inicio de la investigación.
Entre los indicios clave que sitúan a Bárzola en la escena del crimen se encuentran:

Estas revelaciones plantean interrogantes cruciales: ¿Por qué los fiscales anteriores no vieron estas pruebas? ¿Es factible un juicio si la causa está técnicamente prescrita? ¿Cuáles son los posibles escenarios legales?
Jávega, en su diálogo con Infobae, abordó la cuestión del tiempo transcurrido. Si bien el Código Penal establece un plazo de 15 años para cerrar un caso, el fiscal argumenta que la representación de la víctima fallecida por sus herederos es fundamental para ejercer sus derechos, algo que, según él, no se cumplió adecuadamente.
"Acá Facundo Macarrón (hijo de Nora) fue desvinculado del proceso entre 2007 y 2012 porque estaba siendo investigado. Después le pasó lo mismo a Marcelo Macarrón (viudo), que fue imputado y recién absuelto luego de un juicio en 2022", contextualizó Jávega, señalando que ambos estuvieron en una posición defensiva.
El fiscal sostiene que durante esos 12 años, la familia fue privada de aportar pruebas para esclarecer el hecho e identificar al autor debido a "una actividad oficial estatal ajena". Por ello, considera que la acción penal sigue vigente.
La estrategia de la defensa de Bárzola, acusado por abuso sexual con acceso carnal, seguido de muerte y violación de domicilio, se centra en el cálculo matemático de los 19 años transcurridos desde el hecho, reclamando la imposibilidad de ser perseguido judicialmente. Su petición fue rechazada inicialmente por el Juzgado de Control y Faltas, pero la Cámara le dio la razón. Sin embargo, el Ministerio Público apeló esta resolución y está a la espera de una respuesta.
Jávega no descarta que la cuestión de la prescripción pueda llegar hasta la Corte Suprema de la Nación. A pesar de este posible escollo, el fiscal solicitó la elevación a juicio. "La expectativa está en que se lleve a cabo un juicio ordinario", afirmó, confiado en que las pruebas, incluyendo declaraciones de Bárzola de la semana posterior al crimen, son suficientes para un debido proceso.
El fiscal Jávega confesó que no esperaban obtener resultados tan rápidamente ni que el escenario fuera tan esperanzador cuando asumieron el caso. "Era mucho trabajo, con muy pocas expectativas de éxito. Había pasado mucho tiempo y era difícil tener prueba nueva", reconoció.
El equipo de Jávega se centró en los detalles precisos del hecho: la asfixia mecánica y el cinto de la bata como arma homicida. Para identificar al responsable, se cotejó el ADN encontrado en el cinto y en la zona íntima de Nora con una lista de 200 posibles aportantes. Bárzola, al ser una persona que había estado en la casa, figuraba en el primer círculo de investigación. Su muestra resultó compatible con el ADN y, posteriormente, con un cabello hallado en el cuerpo de la víctima.
Además, las declaraciones de Bárzola sobre sus actividades el día del crimen presentaron contradicciones. Si bien afirmó haber ido a la casa de Dalmasso a trabajar, el dueño de otro domicilio donde supuestamente estuvo dijo que Bárzola nunca se presentó y que el piso no estaba mojado, a diferencia del parquet de la casa de Nora, que sí se vio afectado por la lluvia de la noche anterior. "Para que Bárzola supiera que el suelo de la casa de la víctima estaba mojado, tuvo que haber entrado a la casa durante la noche anterior al hallazgo del cuerpo, cuando llovía, o la mañana siguiente", concluyó Jávega, enfatizando que esto, junto con la data de muerte estimada entre las 4 y las 10 de la mañana, son pruebas fundamentales.
Finalmente, el fiscal sentenció: "Nadie miente si no es para encubrir algo. Para nosotros el crimen estuvo motivado por violencia de género".
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