
El informe, bautizado como el "Reloj de la Criminalidad", se nutre de estadísticas oficiales de la Policía Nacional y detalla una realidad sombría: cada 38 minutos se registraba un asesinato y cada tres minutos y medio una agresión en el hogar. Las mujeres, lamentablemente, figuran como las principales damnificadas de la violencia doméstica.
Entre enero y septiembre de 2025, un total de 10.221 personas perdieron la vida por cuenta de homicidios, lo que se traduce en un aumento del 3,2% respecto al mismo lapso del año anterior. La CEJ subraya que el 93% de las víctimas fatales fueron hombres. Los asesinatos se concentraron de manera alarmante durante las horas nocturnas, especialmente entre las 7 y las 10 de la noche, y los fines de semana se perfilan como los periodos de mayor riesgo.
La violencia en el hogar sigue siendo un grave problema, con 107.882 casos reportados, un incremento del 5% respecto a 2024. El informe recalca que el 75% de quienes sufrieron estas agresiones fueron mujeres. Los ataques se distribuyen a lo largo del día, pero se observa una mayor incidencia en las primeras horas de la madrugada, alrededor de las 5:00 a. m., y a las 3:00 p. m.
Los delitos de connotación sexual también experimentaron un alza, sumando 24.853 hechos, un 0,6% más que en el año previo. La CEJ estima que cada 16 minutos una persona fue víctima de este tipo de violencia, con un promedio de 91 casos diarios. La vulnerabilidad se acentúa en mujeres, que representan el 81% de las víctimas, y en menores de edad, quienes constituyen tres de cada diez afectados.

No todo es negativo. El análisis revela una reducción del 8% en los robos a personas, aunque las cifras siguen siendo elevadas con 219.968 hurtos denunciados, promediando 809 diarios. Las mujeres fueron el 43% de las víctimas, y los fines de semana concentraron el 30% de estos delitos. Los horarios de mayor riesgo para los robos a transeúntes, incluyendo celulares, se sitúan entre las 6 p. m. y la medianoche.
El hurto de celulares, en particular, disminuyó un 7%, con 58.815 denuncias. Aunque en muchos casos no se usaron armas, un porcentaje significativo implicó el uso de armas blancas o de fuego, a menudo desde motocicletas.
Otras modalidades delictivas que mostraron descensos notables fueron el robo de bicicletas (17% menos) y el de residencias (16% menos). La extorsión experimentó una caída drástica del 44%, con 8.844 casos, siendo la modalidad telefónica la más recurrente.
En cuanto a las agresiones físicas, se reportó una disminución del 2%, con 65.869 casos. La CEJ señala que la mayoría de estas agresiones ocurrieron sin armas, pero con el uso frecuente de objetos contundentes, lo que sugiere escenarios ligados a conflictos interpersonales y actitudes de intolerancia.
La noche y la madrugada continúan siendo los periodos de mayor riesgo para la comisión de delitos graves, tanto en la vía pública como en el ámbito privado. A pesar de las mejoras en algunas áreas, el informe de la CEJ subraya que los índices de violencia y criminalidad en Colombia siguen siendo preocupantes en diversos contextos y horarios.
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