
La madrugada de Navidad se tiñó de sangre en La Plata, Argentina, cuando una acalorada discusión por el uso de pirotecnia escaló a un fatal desenlace. Daniel Néstor Rubén Ramírez fue asesinado a sangre fría por su vecino, un hombre de 68 años identificado como J. C. M., tras varios episodios de tensión que se venían gestando.
Malvina, esposa de la víctima, relató con profundo dolor los momentos previos al brutal ataque. Según su testimonio, la relación con el agresor era un historial de conflictos constantes. "Era muy conflictivo con todos los vecinos y siempre les hacía maldades: ponía caca de perro en los autos ajenos, tiraba cosas a las piletas...", detalló la mujer, describiendo un patrón de comportamiento hostil.
La noche de Navidad no fue la excepción. El hombre de 68 años comenzó a quejarse temprano por la música alta y los gritos de los niños. La situación se agravó cuando los más pequeños empezaron a usar "chaski-boom" (un tipo de pirotecnia). Fue entonces, según Malvina, cuando el vecino comenzó a proferir amenazas de muerte contra su marido.
La familia intentó evitar el enfrentamiento retirándose a su hogar en varias ocasiones. Sin embargo, el agresor insistió en su hostigamiento. La situación se tornó aún más alarmante cuando, por la noche, el vecino amenazó a la hija mayor de Ramírez y disparó con una escopeta que poseía.

La reconstrucción de los hechos, aportada entre lágrimas por la viuda, describe una escena de horror. Alrededor de la medianoche, tras llevar a su hija a casa, la familia regresó y se encontró al agresor esperándolos en la escalera del edificio. Sin mediar palabra, el hombre disparó repetidamente contra el hermano de Daniel Ramírez, quien también reside en el edificio. Luego, dirigió su arma hacia Daniel, impactándolo en dos ocasiones.
Lo más escalofriante fue el remate. Al ver que su víctima aún se movía, el agresor se acercó y, con una frialdad espeluznante, le preguntó: "¿Todavía estás vivo, vos?", antes de disparar una vez más, asegurando su muerte. "Así estuvo hasta las 6 de la mañana", lamentó Malvina, añadiendo que el agresor continuó disparando incluso después de que su marido falleciera.
"La Policía vino cuando el todavía agonizaba", expresó la viuda, evidenciando la tardanza de la intervención policial ante la continua violencia del agresor.
La Policía llegó al lugar alertada por disparos y encontró a Ramírez sin vida en la escalera, con heridas en cuello y hombro. Al ingresar al departamento del agresor, los efectivos lo encontraron manipulando un arma. J. C. M. fue reducido y aprehendido en el acto. Durante el allanamiento, se incautaron una pistola Bersa Thunder 40 PRO, una escopeta calibre 20, un rifle de aire comprimido y diversas municiones, ninguna de las cuales tenía pedido de secuestro previo.
La investigación está a cargo del Juzgado de Garantías N° 2 y la UFI N° 6 de La Plata. El agresor enfrenta cargos por homicidio.
Como reacción a la violencia desatada, un grupo de vecinos prendió fuego al vehículo del imputado, un Peugeot 504. El incidente provocó un despliegue policial para mantener el orden en la zona.
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