
En un masivo despliegue policial, las autoridades de São Paulo, el estado más populoso de Brasil, lograron la detención de al menos 580 individuos acusados de violencia doméstica y familiar contra mujeres. La operación se produce en un contexto alarmante de repunte de feminicidios en la región.
La iniciativa, que comenzó en la noche del lunes, movilizó a cerca de 1.800 agentes encargados de ejecutar 1.400 órdenes de arresto emitidas por la justicia en distintos municipios paulistas. Así lo informó la Secretaría de Políticas para la Mujer de São Paulo en un comunicado oficial.
Los datos oficiales revelan una cruda realidad: entre enero y noviembre de este año, se registraron 233 feminicidios en todo el estado de São Paulo. Esta cifra representa el nivel más alto desde que se comenzó a contabilizar este tipo de crímenes de forma individualizada en 2018.
La tendencia de aumento de feminicidios no es exclusiva de São Paulo, sino que se observa en todo Brasil. Según el Fórum Brasileño de Seguridad Pública, en el presente año, cuatro mujeres han sido víctimas de feminicidio por día en el país. Este promedio podría ser aún mayor, considerando los casos que no son debidamente registrados o que son clasificados erróneamente como homicidios.

En total, 1.492 mujeres perdieron la vida violentamente en Brasil por razones de género, lo que supone 17 casos más que en 2023. Este número es el más elevado desde 2015, año en que se promulgó la ley que tipifica el feminicidio como delito específico en el Código Penal, buscando diferenciarlo del homicidio común.
El Fórum también destaca que otras 3.870 mujeres sufrieron intentos de homicidio por el simple hecho de ser mujeres, lo que representa un aumento del 19% respecto al año anterior. Además, aproximadamente 56.900 mujeres fueron víctimas de violencia psicológica, un incremento del 6,3%.
Los datos preliminares para el próximo año no ofrecen señales de mejora. Informes oficiales difundidos a finales del año pasado indican que la tendencia se mantiene en niveles críticos, con más de mil casos registrados antes del cierre anual. Esto intensifica la preocupación de organizaciones sociales y especialistas, quienes advierten sobre la falta de respuestas estructurales efectivas.
El análisis del perfil de las víctimas evidencia profundas desigualdades. En 2024, el 64% de las mujeres asesinadas eran de raza negra, mientras que siete de cada diez tenían entre 18 y 44 años, es decir, se encontraban en su etapa más productiva de vida.
La violencia se ejerce predominantemente en el ámbito íntimo: el 80% de los crímenes fueron perpetrados por parejas o exparejas, y el 64% de los casos ocurrieron dentro del hogar, un espacio que debería ser de protección y no de riesgo.
La violencia de género en Brasil trasciende los feminicidios. Durante 2024, se contabilizaron 87.545 víctimas de violación, lo que se traduce en una alarmante tasa de nueve víctimas por hora. La mayoría de estos casos involucran situaciones de extrema vulnerabilidad, con el 76,8% de las víctimas siendo menores de 14 años o personas que no podían dar su consentimiento.
A esta cruda realidad se suma una violencia menos visible pero de alcance masivo. Una encuesta nacional realizada en 2025 reveló que el 88% de las mujeres en Brasil ha sufrido violencia psicológica en algún momento de su vida. Esta cifra confirma que el problema atraviesa todas las edades y contextos sociales, y que, lamentablemente, muchas veces permanece silenciado.
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