
Las autoridades policiales de Los Ángeles han impuesto una retención de seguridad sobre toda la información relacionada con el brutal doble asesinato que tuvo como víctimas al reconocido director de cine Rob Reiner y a su esposa, la fotógrafa Michele Singer Reiner. Su propio hijo, Nick Reiner, de 32 años, se encuentra actualmente imputado por ambos crímenes.
Aunque las causas de muerte de la pareja, quienes fueron apuñalados fatalmente en su residencia de Brentwood el pasado 14 de diciembre, ya se han hecho públicas, el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) justificó la medida. Según un vocero, el objetivo es permitir que los detectives de la División de Robos y Homicidios accedan primero a detalles cruciales sobre el suceso, antes de que estos lleguen a los medios y al público en general. La institución enfatizó que esta orden no busca socavar la transparencia.
La Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles confirmó que el informe detallado de la autopsia se encuentra entre la información sujeta a esta retención, la cual impide su divulgación de manera indefinida. "El Departamento comprende el interés público en estos casos y mantiene su compromiso con la transparencia cuando es posible", declaró la oficina forense. "La información se pondrá a disposición una vez que la orden judicial sea levantada".
Rob Reiner, de 78 años y director de icónicas películas como "Cuando Harry conoció a Sally", y Michele Singer Reiner, de 70 años, también padres de Jake (34) y Romy (28), fueron atacados en su hogar. Nick Reiner fue detenido poco después y enfrenta dos cargos de asesinato en primer grado. De ser hallado culpable, podría ser sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional o incluso a la pena de muerte.

Fuentes policiales revelaron previamente que Nick Reiner, quien ha luchado abiertamente contra la adicción a sustancias, se encuentra en confinamiento solitario y bajo observación por riesgo de suicidio. Esta medida de vigilancia podría extenderse por un tiempo considerable, dependiendo de su estado de salud mental.
Se ha informado que Nick Reiner padece de esquizofrenia, y que la medicación prescrita habría provocado que su comportamiento, descrito como "alarmante", se tornara más "errático y peligroso". Curiosamente, en 2016, el propio Nick admitió en un podcast haber fingido estar "loco" para obtener acceso al antidepresivo Wellbutrin.
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