
El barrio Marconi, en el noreste de Montevideo, se ha convertido en un foco de inseguridad y violencia. Los vecinos viven atemorizados por la recurrencia de balaceras, que han llegado a registrarse hasta cien disparos en una sola noche, dejando las calles sembradas de vainas. La situación ha escalado a tal punto que un joven de 29 años fue asesinado la semana pasada en medio de un tiroteo, sumándose a una preocupante tendencia de crímenes violentos en la zona.
El sistema de detección de disparos, conocido como ShotSpotter, reporta un promedio de seis a siete alertas diarias, evidenciando la magnitud del problema. Los casquillos encontrados corresponden a armas de grueso calibre, como fusiles de asalto y pistolas de nueve milímetros, lo que subraya el poder de fuego de los grupos involucrados.
Las autoridades policiales han identificado a dos principales facciones delictivas que se disputan el control del territorio y la venta de drogas en el Marconi. Una de ellas, conocida como "Los Bartolo", ostenta un dominio histórico en el negocio ilícito. Sin embargo, un nuevo grupo, integrado por adolescentes dispuestos a desafiar el poder establecido, ha emergido con fuerza. Estos jóvenes suelen realizar disparos al aire, especialmente durante la noche, como una demostración de su capacidad bélica.
La creciente inseguridad ha empujado a muchos residentes a abandonar sus hogares. Un ejemplo de ello es un comerciante que, tras sufrir un ataque a su negocio, decidió mudarse con su pequeña hija. La violencia también ha cobrado víctimas inocentes, como una mujer herida por una bala perdida mientras se encontraba en el patio de su casa. Ante este panorama, la Policía ha intensificado el patrullaje y desplegado fuerzas especiales en las calles más conflictivas del barrio, como Enrique Castro, Burgueño y Guarapirú.

“Antes los tiroteos eran a la noche, ahora pasan a cualquier hora”, señalan las docentes, quienes han vivido momentos de pánico incluso durante las clases, obligando a alumnos y profesores a tirarse al suelo hasta que cesen los disparos.
La violencia en el Marconi no es un fenómeno reciente. Hace unos meses, profesores de la Escuela de Oficios Don Bosco emitieron una carta de preocupación tras la muerte de tres de sus alumnos, describiendo un escenario de "tiroteos constantes, narcotráfico y tráfico de armas" que ocurre a escasos metros de los centros educativos.
Los docentes denuncian que las medidas de seguridad implementadas por el Estado a menudo resultan en una "creciente represión policial desmedidamente violenta", creando un "círculo vicioso en el que el más poderoso es el más violento". Las actividades recreativas en los espacios verdes de la escuela, antes habituales, han sido drásticamente reducidas o canceladas debido a la inseguridad.
La fiscal de Homicidios, Adriana Edelman, ha indicado que el trabajo de investigación en la zona ha disminuido significativamente tras las pesquisas realizadas a finales del año pasado, las cuales se centraron en los enfrentamientos entre las bandas de "El Arce" y "El Betito", responsables de múltiples homicidios entre 2022 y 2023. La tensión se recrudeció en septiembre de 2023 con el asesinato de "El Arce" a la salida de un local bailable en la Ciudad Vieja.
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