
En el marco del proceso judicial por el crimen de Nohales, la defensa de C.B.R. ha presentado un argumento central basado en la severa adicción a drogas, alcohol y juego que padece su cliente. Durante la primera audiencia, la abogada defensora detalló la compleja situación personal del acusado, marcada por una profunda dependencia y una reciente separación sentimental que, según su versión, agravaron su estado y lo llevaron a buscar ayuda profesional, incluyendo su ingreso en un centro de tratamiento.
La estrategia de la defensa busca reclasificar los hechos. En lugar de un asesinato con alevosía, la abogada propone que el caso sea considerado como lesiones con arma blanca en concurso con homicidio imprudente. Este planteamiento se fundamenta en el consumo diario de cocaína, otros estupefacientes y alcohol por parte del acusado, según su propia declaración. La defensa enfatiza que la separación matrimonial representó un punto de quiebre, intensificando sus adicciones y su necesidad de tratamiento.
El relato de la defensa indica que C.B.R. se encontraba en un programa de tratamiento desde marzo de 2022, con permisos de salida sin supervisión. Fue durante una de estas salidas que se produjo el suceso investigado. La abogada relató que, el día previo al incidente, C.B.R. abandonó una comida familiar debido al síndrome de abstinencia, con la intención de conseguir cocaína y luego dirigirse a la finca de Nohales en busca de dinero o bienes. Se presume que el acusado había obtenido previamente una copia de las llaves para acceder al domicilio.
Al encontrarse con la víctima, identificada como V.C.A.S., y otra persona presente, el acusado habría salido del lugar en un estado de descontrol, dirigiéndose a la casa de su madre.
Según la narración de la defensa, en el domicilio materno, C.B.R. logró hacerse con un cuchillo a pesar de los intentos de su familia por impedirlo. Posteriormente, habría regresado al lugar de los hechos con sus capacidades volitivas "completamente alteradas" por su estado de adicción, cometiendo el ataque contra V.C.A.S. y su acompañante, quienes sufrieron múltiples heridas por arma blanca. La defensa solicitó que la agresión contra el acompañante sea catalogada como delito de lesiones y no como tentativa de asesinato.

La reconstrucción de los hechos presentada en el juicio señala que, tras la agresión, el acusado intentó quitarse la vida con varias puñaladas en el abdomen. Al llegar las autoridades, lo encontraron en grave estado por las autolesiones. La defensa ha declarado que C.B.R. siente un profundo arrepentimiento y argumenta que el trastorno mental derivado del consumo crónico de sustancias, sumado a la abstinencia y su precaria situación personal, impidieron que actuara con premeditación.
Se insiste en la anulación de las facultades volitivas del acusado durante el ataque, lo que, a juicio de la defensa, excluiría la alevosía y permitiría la reclasificación del delito. Se detalló el historial del acusado en programas de tratamiento y su reciente estancia en un centro especializado. El argumento central de la defensa es que el ataque no fue premeditado ni ejecutado con ventaja consciente sobre las víctimas, sino que fue impulsivo y determinado por la afectación mental de su adicción.
En cuanto a la agresión al acompañante de la víctima, la defensa reitera la solicitud de descartar la tentativa de asesinato y considerarlo únicamente como delito de lesiones. El intento de suicidio posterior al ataque es presentado como evidencia de una alteración mental incompatible con la premeditación. El juicio, recién iniciado, deberá determinar si estos argumentos pueden modificar la imputación de los delitos atribuidos a C.B.R.
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