
Un jurado en el condado de Fairfax, Virginia, dictaminó este lunes la culpabilidad de Brendan Banfield, de 40 años, por el doble asesinato de su esposa, Christine, y de Joseph Ryan, un hombre al que jamás había visto pero que fue atraído a su hogar para servir como chivo expiatorio. Banfield, quien fuera agente de la división criminal del Servicio de Impuestos Internos (IRS), orquestó el macabro plan junto a la niñera brasileña de la familia, con quien mantenía una relación extramarital.
La intrincada trampa incluyó la creación de un perfil falso en una web de fetiches sexuales, semanas de manipulación a través de mensajes para ganarse la confianza de Ryan, y una puesta en escena meticulosamente diseñada para simular que un intruso había sido el autor de las puñaladas a su esposa. Fue declarado culpable de dos cargos de asesinato agravado, uso de arma de fuego en la comisión de un delito y un cargo de peligro infantil, ya que su hija de cuatro años se encontraba en el sótano de la vivienda al momento de los hechos.
Tras casi nueve horas de deliberación distribuidas en dos días, el jurado alcanzó el veredicto. La sentencia está prevista tentativamente para el 8 de mayo, y Banfield podría enfrentar la cadena perpetua.
Los fiscales argumentaron que Banfield urdió el plan junto a Juliana Peres Magalhaes, la niñera brasileña con quien mantenía una relación desde agosto de 2022. Según la acusación, el principal móvil era deshacerse de su esposa, pero rechazaba el divorcio por temor a perder dinero y, fundamentalmente, la custodia de su hija.

La fiscal adjunta Jenna Sands detalló ante el tribunal cómo Banfield expresó su deseo de matar a Christine durante un viaje a Nueva York con Magalhaes, llegando incluso a considerar la contratación de un sicario antes de descartar la idea por el riesgo de ser descubierto. Optaron, en cambio, por un esquema más elaborado.
Banfield creó un perfil falso en FetLife, una plataforma dedicada a fetiches sexuales y prácticas BDSM, haciéndose pasar por su esposa bajo el nombre de usuario "Anastasia". Según el testimonio de Magalhaes, utilizaron el portátil de Christine para crear la cuenta y comunicarse con potenciales víctimas, siempre cuando ella estaba en casa, para que cualquier investigación posterior apuntara a sus dispositivos.
Buscaban a alguien dispuesto a acudir al domicilio sin un encuentro previo y que aceptara participar en una fantasía sexual violenta. Así fue como contactaron a Joseph Ryan, un residente de Springfield, Virginia, de 39 años. Durante más de un mes, intercambiaron mensajes, preparando el encuentro. Ryan creía estar en contacto con Christine, quien supuestamente le proponía una fantasía de violación consensuada. Las instrucciones fueron precisas: la puerta estaría abierta, Christine estaría dormida en la cama y él debía subir directamente al dormitorio.
En la mañana del 24 de febrero de 2023, Ryan llegó a la vivienda familiar en Herndon, cerca de Washington D.C., portando bridas, cadenas, lubricante y un cuchillo, elementos que fueron documentados por la policía.
Con Ryan dentro de la casa, el plan entró en su fase final. Christine había comprado entradas para que Magalhaes llevara a la niña al zoológico, pero la niñera fingió regresar por los almuerzos mientras Banfield esperaba en un McDonald's cercano. Las cámaras de vigilancia del establecimiento lo captaron llegando a las 7:18 AM, entrando al baño y saliendo ocho minutos después con el teléfono en la oreja, antes de marcharse apresuradamente.
Magalhaes había llamado para avisarle que Ryan ya estaba dentro. Según su testimonio, Banfield ingresó al dormitorio anunciándose como policía y disparó a Ryan en la cabeza con su arma reglamentaria. Acto seguido, tomó el cuchillo que Ryan había traído y apuñaló a Christine siete veces en el cuello. Cuando Ryan mostró signos de movimiento, Banfield ordenó a Magalhaes que le disparara con una segunda arma que él había comprado semanas antes y le había enseñado a usar.
Los fiscales presentaron pruebas de que ambos habían visitado un campo de tiro en enero de 2023, y que Banfield adquirió el arma utilizada por Magalhães poco antes del crimen.
Para completar la puesta en escena, Banfield manipuló la escena del crimen. Magalhaes declaró que lo vio tomar puñados de sangre de Christine y dejársela caer sobre las manos a Ryan, con el fin de hacer creer que él había sido el agresor. Un experto en manchas de sangre corroboró que los patrones encontrados en las manos de Ryan indicaban que la sangre había sido vertida desde arriba, y no transferida de forma natural durante una agresión.
Magalhaes realizó una primera llamada al 911 a las 7:47 AM que duró apenas un segundo antes de colgar. Quince minutos después, llamó de nuevo. En esa comunicación de ocho minutos, se escucha a Banfield decir que disparó a un hombre porque este había apuñalado a su esposa.
La policía encontró a Ryan muerto por disparos y a Christine con múltiples heridas de arma blanca. Ella fue trasladada al hospital, donde falleció poco después. Banfield presentaba una herida leve en la pierna. La niña de cuatro años fue hallada ilesa en el sótano, donde la habían dejado con su iPad.
La investigación policial se extendió por más de un año hasta la formalización de cargos contra Banfield. Magalhaes fue arrestada en octubre de 2023 y acusada inicialmente de asesinato en segundo grado. Tras un año en prisión, aceptó un acuerdo con la fiscalía en octubre de 2024, declarándose culpable de homicidio involuntario a cambio de testificar contra su examante. Los fiscales recomendarán que cumpla el tiempo ya cumplido.
Banfield fue arrestado finalmente en septiembre de 2024, 570 días después de los asesinatos.
La defensa de Banfield, liderada por el abogado John Carroll, presentó una versión radicalmente distinta. Banfield testificó que llegó a casa alertado por la niñera, escuchó sonidos de actividad sexual inquietantes y subió al dormitorio con su arma reglamentaria. Aseguró haber encontrado a Ryan con un cuchillo en el cuello de Christine y haberle disparado al creer que la estaba apuñalando.
Carroll cuestionó el testimonio de Magalhaes, señalando que había mantenido su inocencia durante un año antes de cambiar su versión para obtener un acuerdo favorable. También presentó cartas de la niñera desde la cárcel en las que profesaba su amor por Banfield y se ofrecía a cargar con toda la culpa.
El caso también expuso tensiones internas en el departamento de policía de Fairfax. Un detective especializado en análisis forense digital examinó los dispositivos de Christine y concluyó que ella había sido la auténtica usuaria del perfil en FetLife, no Banfield. Sus conclusiones contradecían la teoría central de la fiscalía y llevaron a su transferencia fuera de la unidad de investigación, lo que la defensa presentó como represalia.
El jurado, sin embargo, no se dejó persuadir por la defensa. Tras deliberar durante dos días, concluyó que las pruebas físicas, digitales y testimoniales apuntaban a la culpabilidad de Banfield. La sentencia, prevista para el 8 de mayo, determinará si pasa el resto de su vida en prisión por un crimen que, según la fiscalía, planeó con la misma meticulosidad con la que investigaba fraudes fiscales para el Gobierno federal.
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