
En la tranquila localidad de Lawrenceville, Illinois, una tragedia sacudió los cimientos de la comunidad. Un niño de diez años, Joel Kirkpatrick, fue brutalmente asesinado en su propia cama, en medio de la noche. Su madre, Julie Rea, sobrevivió al ataque y relató a la policía los detalles del suceso. Sin embargo, las autoridades, en su afán por cerrar el caso rápidamente, centraron sus sospechas en ella, basándose en una premisa que resultó ser un catastrófico error.
La investigación inicial se basó en la aparente ausencia de entrada forzada a la vivienda. Para los investigadores de Lawrenceville en 1997, este detalle fue suficiente para construir una teoría: Julie Rea, una estudiante de doctorado en psicología educativa, habría sido la autora del crimen. La batalla legal por la custodia de Joel con su exesposo, Len Kirkpatrick, se convirtió en el supuesto móvil. La fiscalía argumentó que, ante la posibilidad de perder la custodia, Julie habría decidido acabar con la vida de su propio hijo.
A pesar de la falta de pruebas contundentes que vincularan a Julie con el asesinato, como salpicaduras de sangre en su ropa o rastros de violencia que no fueran consistentes con su relato de haber sido arrastrada por el intruso, la hipótesis de la "respuesta fácil" se afianzó. La posibilidad de un asesino nómada, oportunista y que utilizara armas encontradas en el lugar para evitar dejar rastros, no estaba en el radar de las autoridades locales.
En 2002, el juicio de Julie Rea se trasladó a Wayne County. La fiscalía, en un intento por fortalecer su caso, introdujo testimonios que sugerían que Julie había considerado interrumpir su embarazo. Esta afirmación, desmentida por su propio ginecólogo, caló hondo en un jurado de una comunidad socialmente conservadora. Sumado a las fotografías de Joel y la narrativa de la disputa por la custodia, fue suficiente para que Julie fuera declarada culpable y sentenciada a 65 años de prisión.

Paralelamente, la historia de Tommy Lynn Sells, un hombre con un pasado marcado por el trauma, el abandono y la violencia, se desarrollaba en las sombras. Nacido en 1964, su infancia estuvo signada por la pérdida de su hermana gemela, el abandono materno y abusos. A partir de los catorce años, Sells comenzó una vida errante, trabajando en circos y en empleos precarios, y dejando un rastro de crímenes a su paso por múltiples estados. Se le conoció como el "Asesino de Costa a Costa".
En octubre de 1997, Sells se encontraba en Lawrenceville, Illinois. Un testigo lo describió como un individuo nervioso y desorientado, que caminaba hacia las vías del tren, una ruta que llevaba directamente al vecindario donde vivían Julie y Joel. Pocos días después, el 15 de octubre, Sells asesinó a una mujer en Springfield, Missouri.
El punto de inflexión llegó en 2002, cuando la autora de crímenes reales Diane Fanning, quien escribía un libro sobre Tommy Lynn Sells y mantenía correspondencia con él desde el corredor de la muerte, vio un segmento televisivo sobre el caso de Julie Rea. La mención del fiscal desestimando la teoría del intruso como "basura" resonó en Fanning, quien conocía el modus operandi de Sells: un atacante oportunista, puertas sin seguro y uso de armas del lugar.
Fanning escribió a Sells, preguntándole si había cometido algún crimen en Illinois donde una mujer fuera culpada por la muerte de su hijo. La respuesta de Sells fue reveladora: preguntó si había ocurrido "tal vez dos días antes de mi asesinato en Springfield, Missouri? ¿Quizás el 13?". Joel Kirkpatrick fue asesinado el 13 de octubre.
Con esta información, el investigador Bill Clutter y el Proyecto de Inocencia de Illinois se abocaron a reconstruir el caso. Clutter localizó al testigo que ubicó a un hombre con la descripción de Sells en Lawrenceville días antes del crimen. También encontró a una empleada de Greyhound que recordó haber vendido un boleto a un hombre desaliñado y frenético que se dirigía a St. Louis.
Un análisis meteorológico desmintió el testimonio de un oficial sobre la ausencia de huellas en el jardín. Sells, por su parte, proporcionó más de cincuenta detalles corroborativos del crimen, incluyendo la descripción de la ropa de Julie, la distribución de su cocina y el detalle de ella aferrándose a su pierna mientras la arrastraba, una información que nunca se había hecho pública y que coincidía con las quemaduras de alfombra en las piernas de Julie.
En 2006, tras un nuevo juicio, Julie Rea fue declarada no culpable. En 2010, recibió un certificado de inocencia, reconociendo formalmente su falta de responsabilidad en la muerte de su hijo. Tommy Lynn Sells fue ejecutado en Texas en 2014. Joel Kirkpatrick, un niño brillante y dulce, merecía mucho más de lo que recibió. Su historia y la lucha de su madre contra un sistema que se apresuró a juzgarla, quedan como un sombrío recordatorio de la importancia de la perseverancia y la búsqueda incansable de la verdad.
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