
La justicia ha dado un paso decisivo en el caso de una niña de tres años, quien fue víctima de un despiadado asesinato en 2019 a manos de su padrastro, con la presunta complicidad de su propia madre. El trágico suceso tuvo lugar en una vivienda de Medellín, Antioquia.
Funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) efectuaron la detención de la mujer en el barrio San Joaquín de la capital antioqueña. La implicada enfrentaba una condena ejecutoriada de 37 años y seis meses de prisión por su participación en el homicidio de la menor.
Los hechos se remontan al 2 de diciembre de 2019 en el barrio Belén Miraflores. La niña fue objeto de una violenta agresión por parte de su padrastro, quien para entonces se desempeñaba como patrullero de la Policía Nacional. Según el informe oficial de la Fiscalía General de la Nación, la menor falleció un día después debido a un trauma cerrado de abdomen, según certificó el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
La madre, de acuerdo con la información de la Fiscalía, trasladó a la niña a un centro médico de Medellín cerca de las 9:30 p. m., varias horas después de ser notificada sobre el grave estado de salud de su hija. Durante la atención médica, la mujer ofreció versiones inconsistentes sobre el origen de los hematomas y las lesiones, lo que desencadenó las investigaciones.

El ente judicial logró demostrar que, en la tarde de aquel día, el padrastro golpeó a la niña dentro de la residencia familiar, causándole una fractura en una costilla que perforó sus intestinos, además de otras lesiones severas. Previamente, el mismo agresor había lanzado a la menor contra una motocicleta, provocándole heridas en uno de sus ojos.
La Fiscalía señaló que la madre estaba al tanto de los maltratos y, aun así, demoró la búsqueda de atención médica, lo que agravó críticamente la condición de la niña. El informe del ente acusador también detalló que las deplorables condiciones de higiene y el abandono en el que vivía la menor, sumados al historial de malos tratos por parte de ambos progenitores, incrementaron su vulnerabilidad.
Tanto la madre como su expareja, quienes ya habían sido condenados a la misma pena, fueron declarados responsables del delito de homicidio agravado por un juzgado penal del circuito de Medellín.
En un hecho distinto, una niña de dos años perdió la vida en un jardín infantil del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) en el barrio Marruecos, al sur de Bogotá. El suceso ha generado profunda conmoción y protestas entre la comunidad.
Las autoridades se encuentran investigando las circunstancias del fallecimiento, mientras familiares y otros padres de menores reclaman respuestas claras y denuncian presuntas irregularidades en el cuidado de los niños.
Según los primeros reportes, la menor fue llevada a un centro médico, pero lamentablemente llegó sin signos vitales. La información preliminar sugiere que la niña pudo haber sufrido una broncoaspiración mientras consumía su merienda, lo que habría desencadenado un paro respiratorio.
El padre de la menor relató que fue notificado sobre la muerte de su hija en la tarde del mismo día y cuestionó la atención recibida en la institución: "Me llaman sobre las 4:00 p. m. diciéndome que había sufrido un accidente. Cuando no fue así. La niña llegó al centro médico de Chircales sin signos vitales. No le prestaron la atención de vida y a causa de eso falleció", declaró.
La directora del jardín infantil expresó la disposición del establecimiento para colaborar plenamente con las autoridades en el esclarecimiento de los hechos y facilitar toda la información requerida para la investigación.
Tras conocerse la noticia, decenas de padres de familia se congregaron frente al jardín infantil para exigir explicaciones y manifestar su preocupación por la seguridad de sus hijos. Algunos denunciaron previamente situaciones de presunta negligencia y maltrato.
"Cada que vengo a la visita la encuentro con morados, con aruñones, calva, algo diferente. Todas las visitas tiene algo diferente y no tengo ninguna respuesta. La única respuesta que ellos a mí me dan es que son niños. Es que pelean. Eso es lo único que ellos dicen. Y la niña todos los días con algo diferente", relató la madre de una estudiante.
Otra madre añadió: "En dos visitas que yo he venido, en una tenía la cara mordida y la otra visita, que fue el viernes, la cara negra (...) Que fue otro niño que le pegó".
La tensión escaló durante la tarde y noche, cuando padres y residentes del sector protestaron gritando consignas contra los responsables, impidiendo la salida de funcionarios del Icbf por motivos de seguridad e intentando ingresar para retirar a sus hijos. Fue necesaria la intervención de varios cuadrantes de la Policía para controlar la situación.
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