
La madrugada de este domingo 14 de diciembre, un brutal ataque armado sacudió el sector El Fortín, en el noroeste de Guayaquil, dejando como saldo la muerte de cuatro hermanos. El incidente, marcado por una violencia desmedida y el uso de tácticas criminales alarmantes, ha reavivado la preocupación por la infiltración de grupos delictivos en zonas urbanas, empleando falsas identidades policiales para ejecutar sus crímenes.
Según los primeros reportes, los perpetradores irrumpieron en la vivienda familiar vistiendo indumentaria similar a la de la Policía Nacional, lo que les habría permitido acceder sin levantar sospechas entre los residentes de la zona. Las víctimas, identificadas como los hermanos Cárdenas Hernández, tenían entre 16 y 26 años.
El suceso ocurrió alrededor de las 03:00 horas, cuando un grupo de sujetos armados descendió de una camioneta y arremetió a tiros contra los ocupantes de la casa. Dos de los hermanos fallecieron en el acto, mientras que los otros dos fueron trasladados de urgencia a un centro de salud, donde lamentablemente se confirmó su deceso. En el mismo ataque, el padre de los jóvenes resultó herido de bala y, aunque su estado de salud es reservado, se encuentra estable y bajo atención médica.
En la escena, los peritos de Criminalística recolectaron más de 20 casquillos de proyectiles, incluyendo munición de calibre nueve milímetros y 5.56, este último característico de armamento de alto poder, evidenciando la intensidad y el tipo de armamento utilizado.

Las autoridades policiales confirmaron que ninguna de las víctimas tenía antecedentes penales, y los familiares declararon no haber recibido amenazas previas. A pesar de ello, no se descarta ninguna hipótesis y se investigan posibles nexos con disputas territoriales entre organizaciones criminales que operan en el noroeste de Guayaquil, una de las áreas más afectadas por la violencia en la urbe.
Tras el múltiple homicidio, los agresores huyeron en una camioneta blanca. La Policía Nacional está revisando cámaras de seguridad públicas y privadas para reconstruir la ruta de escape y determinar el número de implicados. Se investiga también el origen de los uniformes policiales falsos, una táctica ya identificada en otros actos violentos recientes para facilitar el acceso a domicilios y confundir a la ciudadanía.
Este trágico suceso ocurre en un contexto de creciente inseguridad en Guayaquil y la Zona 8, que abarca también Durán y Samborondón. Las autoridades han reconocido un aumento de los homicidios por sicariato, a menudo ligados a pugnas entre bandas por el control del narcotráfico, la extorsión y el microtráfico. El uso de disfraces o uniformes similares a los de las fuerzas del orden ha sido señalado por la propia Policía como una estrategia recurrente de los grupos armados.
Vecinos del sector El Fortín relataron haber escuchado múltiples disparos en rápida sucesión, seguidos de gritos y escenas de pánico. La presencia policial se hizo efectiva horas después, acordonando la zona para las investigaciones. El caso ha conmocionado a la comunidad, generando temor por la escalada de la violencia en zonas residenciales. La Fiscalía General del Estado ha iniciado una investigación por asesinato y coordina las diligencias con la Policía Judicial.
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