
Las autoridades federales en Virginia han anunciado un avance significativo en la investigación de los notorios crímenes de la Carretera Colonial, resolviendo dos de los homicidios ocurridos en 1986. Según el FBI, Cathleen Thomas y Rebecca Dowski fueron las víctimas de estos violentos actos que marcaron una época en la región.
Estos crímenes, parte de una serie de delitos violentos perpetrados en y alrededor de la Carretera Colonial de Virginia entre 1986 y 1989, cobraron la vida o provocaron la desaparición de al menos ocho jóvenes. Una exhaustiva investigación, apoyada por avances en ciencia forense y tecnología de ADN, ha permitido vincular los asesinatos de Thomas y Dowski con Alan Wade Wilmer Sr., quien falleció en 2017 a la edad de 63 años.
En el momento de sus muertes, Thomas tenía 27 años y Dowski, 21. Ambas fueron vistas por última vez el 9 de octubre de 1986 en el laboratorio de computación del College of William and Mary en Williamsburg, Virginia. Fueron encontradas apuñaladas y estranguladas dentro de un vehículo a lo largo de la Carretera Colonial. Aún se investiga si fueron víctimas de agresión sexual.
La investigación también ha conectado a Wilmer con otros casos trágicos. Se le señala como responsable de las muertes de David Knobling (20 años) y Robin M. Edwards (14 años) en Isle of Wight en 1987, así como del fallecimiento de Teresa Howell (29 años) en Hampton, Virginia, en 1989. En el caso de Robin Edwards, se reportó que fue víctima de agresión sexual.

Las familias de Thomas y Dowski estuvieron presentes en el anuncio del FBI. El hermano de Cathleen Thomas, Bill, expresó su convicción de que Wilmer fue probablemente responsable de más asesinatos sin resolver vinculados a los crímenes de la Carretera Colonial. Él y otros familiares están trabajando para modificar leyes que permitan abordar otros casos pendientes.
"Tal como están planteadas las leyes actualmente, a pesar de que Alan Wade Wilmer Sr. es un asesino en serie y mató al menos a seis personas... no tenemos la capacidad de subir su ADN a CODIS, porque nunca fue condenado por un delito antes de morir en 2017", declaró Bill Thomas, haciendo hincapié en las dificultades legales para resolver casos post-mortem.
Wilmer había sido considerado sospechoso en las desapariciones de Keith Call y Cassandra Hailey, víctimas de la Carretera Colonial vistas por última vez en 1988. Sin embargo, según autores que han investigado los crímenes, Wilmer fue descartado en su momento tras pasar una prueba de polígrafo. En total, se manejaron 150 personas de interés en la investigación.
El FBI describió a Thomas como una persona vibrante, compasiva e inteligente, mientras que Dowski era amante de la música y tenía un futuro prometedor. "Sus vidas fueron truncadas trágicamente, pero nunca fueron olvidadas por los investigadores que continuaron buscando justicia en su nombre", afirmó la agencia en un comunicado.
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