
Alan Gabriel Núñez Herrera, un individuo señalado por la DEA como pieza clave en la logística y el lavado de dinero para Los Chapitos, facción del Cártel de Sinaloa, fue hallado sin vida en Culiacán, Sinaloa. La agencia antidrogas estadounidense ofrecía hasta un millón de dólares por información que condujera a su captura.
El cuerpo, que presentaba ataduras en las manos e impactos de arma de fuego, fue descubierto la noche del lunes 22 de diciembre sobre la banqueta del bulevar Alfonso Zaragoza Maytorena, en el fraccionamiento Bonanza, una zona cercana al Palacio de Gobierno estatal.
Fuentes locales confirmaron que familiares identificaron a Núñez Herrera ante el Servicio Médico Forense (SEMEFO), ratificando su identidad como uno de los operadores principales de la célula liderada por Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar.
La escena fue asegurada por las autoridades para llevar a cabo las periciales correspondientes. La Fiscalía General de Sinaloa ha iniciado una investigación bajo el protocolo de homicidio doloso, presuntamente vinculado a la delincuencia organizada.

Este violento suceso ocurrió en el contexto de una jornada sangrienta en la capital sinaloense, que registró al menos una docena de homicidios dolosos en un solo día. Según reportes de seguridad citados por medios locales, el hallazgo del cuerpo de Núñez se produjo en un área de alta vigilancia, lo que generó una considerable movilización de fuerzas estatales y federales.
Este incidente se suma a otro golpe reciente contra la organización. Horas antes, el 21 de diciembre, Óscar Noé Medina González, alias "El Panu", identificado como jefe de seguridad de Los Chapitos y buscado por el gobierno de Estados Unidos con una recompensa de cuatro millones de dólares, fue asesinado en un restaurante de la Zona Rosa en la Ciudad de México.
La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) identificaba a Alan Gabriel Núñez Herrera como uno de los principales proveedores de fentanilo hacia territorio estadounidense. Su inclusión en la lista de los más buscados se oficializó en abril de 2023, tras una acusación formal del Departamento de Justicia de EE. UU. que lo señalaba por tráfico de drogas sintéticas, posesión ilegal de armas y dispositivos destructivos, además de operaciones de lavado de dinero.
Las investigaciones de la DEA apuntan a que Núñez Herrera orquestaba la logística para el envío de pastillas y polvo de fentanilo a Estados Unidos, utilizando principalmente intermediarios y socios en California. Entre octubre y noviembre de 2022, se le atribuye el suministro de aproximadamente 20 mil pastillas y cinco kilogramos de fentanilo a un colaborador, quien a su vez realizó ventas a un agente encubierto de la DEA. Estas operaciones permitieron a la agencia fortalecer las pruebas en su contra.
En marzo de 2023, Núñez Herrera habría negociado la entrega de varios kilos adicionales de fentanilo a través de intermediarios, incluyendo una operación en Los Ángeles donde se incautaron nueve kilogramos de la sustancia en polvo. El Distrito Sur de Nueva York emitió una acusación formal por estos hechos.
El perfil criminal de Núñez Herrera trascendía la simple logística del narcotráfico. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC) lo vinculó a una red de lavado de dinero que utilizaba negocios como la venta de teléfonos celulares, servicios de comida y tiendas de ropa para blanquear ganancias ilícitas en ciudades como Culiacán, Mazatlán, Cancún y San Luis Río Colorado.
Se detalló que Núñez Herrera mantenía vínculos con los hermanos Arturo D’Artagnan Marín González y Porthos Marín González, quienes se encargaban de negociar las ventas de fentanilo en Estados Unidos. Las ganancias obtenidas en dólares eran empleadas para adquirir teléfonos celulares de empresas estadounidenses. Posteriormente, estos dispositivos eran introducidos a México y vendidos al menudeo en diversos establecimientos.
Según el Departamento del Tesoro de EE. UU., este método, conocido como "Bolsa de Pesos en el Mercado Negro" (BMPE), hacía que el rastro del dinero proveniente del narcotráfico se volviera prácticamente indetectable una vez convertido en mercancía legal. En su momento, el nombre de Núñez Herrera figuró en listas de los más buscados, incluso por encima de líderes como Nemesio Oseguera Cervantes ("El Mencho") y junto a otros operadores prioritarios del narcotráfico mexicano.
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