
El domingo prometía ser una jornada de gran emoción en Chicago. Los Bears, tras una victoria vibrante contra los Green Bay Packers, se preparaban para disputar otro partido de postemporada en el Soldier Field, con la mira puesta en el campeonato de la NFC. Sin embargo, en el barrio de Woodlawn, al sur de la ciudad, las primeras horas de la madrugada revelaron una escena sombría: un cuerpo yacía inmóvil en un callejón.
Se trata de Kiara Jenkins, una mujer de 36 años y madre de cinco hijos, cuyo cuerpo fue descubierto en la tarde del domingo cerca de su hogar, en la cuadra 6400 de South Drexel Avenue. Había sido asesinada a tiros. Los detalles del suceso son particularmente dolorosos. Jenkins, miembro activo de la Iglesia Bautista Misionera Mt. Bethlehem en Woodlawn, se dirigía a la iglesia cuando fue atacada, según reportes de la cadena ABC-7. La policía estima que el tiroteo ocurrió poco después de las 4:30 de la mañana.
Actualmente, se ofrece una recompensa de 10.000 dólares por información que conduzca a un arresto, a través de Cook County Crime Stoppers. La tragedia se agrava al conocerse que su cuerpo no fue hallado hasta las 14:44, casi 10 horas después del presunto ataque, según informaron las autoridades de Chicago. Se registró una llamada sobre disparos en la zona cercana a la hora estimada del incidente, pero el informante no pudo aportar detalles visuales y los oficiales que respondieron no lograron localizar a la víctima, de acuerdo con el sitio web de noticias policiales CWB Chicago.
Este lamentable suceso pone de manifiesto cómo la tecnología ShotSpotter, un sistema de detección de disparos que estuvo operativo en este vecindario hasta septiembre de 2024, podría haber sido crucial para localizar el cuerpo de Jenkins. La oscuridad de la madrugada y la falta de información precisa dificultaron la labor policial. La decisión del alcalde Brandon Johnson de prescindir de ShotSpotter, a pesar de la oposición de la mayoría del Concejo Municipal, ha sido cuestionada.

Desde la eliminación del sistema, CWB ha documentado varios casos de tiroteos en áreas previamente cubiertas por la tecnología, donde la respuesta de emergencia se vio demorada por la ausencia de una llamada al 911 o por información vaga de los testigos. Kiara Jenkins es la víctima número 72 en este tipo de incidentes reportados por el medio, sumándose dos casos más ocurridos el mismo domingo.
El día en cuestión fue uno de los más sangrientos en Chicago en mucho tiempo, con un total de siete personas asesinadas a tiros. El periódico Chicago Tribune reportó que fue solo el cuarto día de enero desde 1991 en que se registraron al menos siete homicidios en la ciudad. Esta escalada de violencia es un crudo recordatorio de que la violencia armada en Chicago se mantiene en niveles inaceptables, a pesar de la notable disminución de homicidios el año pasado.
Una vez más, se lamenta la falta de un sistema de detección de disparos en los barrios más violentos de Chicago. El alcalde Johnson prometió encontrar una alternativa a ShotSpotter con funcionalidades similares, pero este compromiso se remonta a más de un año atrás y el proceso de adquisición ha sido extremadamente lento. Un portavoz del alcalde indicó que la administración ha concluido la fase de pruebas y se encuentra en proceso de revisión para definir los próximos pasos, lo que sugiere que un nuevo sistema no estaría operativo en el corto plazo.
El debate sobre la utilidad de ShotSpotter ha evolucionado. Ya no se discute si la tecnología previene el crimen o ayuda a capturar delincuentes, sino si proporciona a los equipos de respuesta información más precisa y oportuna sobre los disparos para facilitar la atención médica rápida a las víctimas. Para quienes sufren heridas de bala, el tiempo es un factor determinante entre la vida y la muerte.
El Laboratorio de Crimen de la Universidad de Chicago, en 2024, días antes de que el alcalde retirara ShotSpotter, presentó un análisis de datos que defendía contundentemente que la continuidad del sistema salvaría docenas de vidas al año. Si bien no todas las víctimas fallecidas desde entonces se habrían salvado, es probable que algunas hubieran sobrevivido con la ayuda de ShotSpotter.
Una de las ironías de la decisión del alcalde Johnson, basada en principios ideológicos, es que las comunidades más afectadas por la pérdida de esta tecnología son precisamente aquellas que el alcalde considera su base política. A pesar de los avances en la reducción de las tasas de delitos violentos en 2025, Chicago sigue siendo una ciudad insegura, especialmente en numerosos vecindarios del sur y oeste.
No se sabe con certeza si Kiara Jenkins podría haber sido salvada. Fue herida en el abdomen y las piernas, según la policía. Lo que sí es claro es que, si existía una posibilidad de supervivencia con una respuesta de emergencia oportuna, ShotSpotter podría haber brindado esa oportunidad.
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