El 15 de julio de 1997, el genio de la moda Gianni Versace fue abatido por dos disparos en las escalinatas de su mansión, Casa Casuarina, en Miami Beach. El crimen, que manchó de sangre el mármol de la opulenta residencia, sacudió al mundo de la moda.
El asesino fue identificado como Andrew Cunanan, un joven de 27 años, carismático y obsesionado con el lujo, que ya era un fugitivo buscado por el FBI por el asesinato de otras cinco personas. Cunanan se había convertido en un asesino en serie motivado por la desesperación y el deseo de fama.
La cacería terminó ocho días después, cuando Cunanan se suicidó en una casa flotante, llevándose consigo el móvil definitivo del crimen. Aunque se especuló sobre una conexión o la necesidad de Cunanan de asegurar un “legado criminal”, la razón de por qué eligió a Versace sigue siendo un enigma. El caso se convirtió en un mito del true crime sobre la colisión entre el glamour y la violencia.